El presente y futuro energético de Puerto Rico lucen mejor aspectados con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, pues la agenda del nuevo mandatario estadounidense en torno a este tema es “más robusta y abarcadora” que la de sus antecesores, opinó el presidente del Fondo de Defensa Ambiental (EDF, en inglés), Fred Krupp.

Tan pronto asumió el cargo el pasado miércoles, Biden firmó una orden ejecutiva para la reincorporación de Estados Unidos al Acuerdo de París, un proceso que tardará 30 días en hacerse efectivo. El Acuerdo procura que los países reduzcan sus emisiones atmosféricas para mitigar el cambio climático, y el ahora expresidente Donald Trump fue el responsable de la exclusión de Estados Unidos.

Biden firmó otra orden ejecutiva para cancelar el proyecto del oleoducto Keystone XL, convertido en un símbolo de la lucha contra la crisis climática, y decretó revisar más de un centenar de decisiones medioambientales de Trump.

Para Krupp, “otra razón que nos da esperanza es que, durante su campaña presidencial, Biden prometió ayudar a Puerto Rico y hacer prioritarios los asuntos de la isla”. Entre otras cosas, aseguró que invertiría en infraestructura, fortalecería el sistema eléctrico isleño y aceleraría el acceso a los fondos federales aprobados para la reconstrucción local tras el paso del huracán María.

A nivel nacional, Biden ofreció promover la justicia ambiental, ampliar la generación con fuentes renovables (alejando a Estados Unidos de los combustibles fósiles) y crear empleos “de energía limpia bien remunerados”.

Puerto Rico es bien importante para nuestro país. Al ser una isla y estar en constante amenaza de huracanes, en EDF nos llama la atención desde la perspectiva del cambio climático y la producción de energía. Puerto Rico puede ser un gran sitio para demostrar que hay formas menos contaminantes de producir energía y que, a su vez, pueden ser resilientes (capaces de resistir embates como María)”, dijo Krupp a El Nuevo Día.

Agregó que, por años, las limitaciones geográficas de la isla han provocado una dependencia casi absoluta en la importación de petróleo y gas natural para producir energía. Según Krupp, ese modelo ya es insostenible, principalmente por su alto costo, lo que obliga a mirar el sol, el viento y las baterías de resguardo como fuentes prioritarias de generación.

“También, el modelo de energía en Puerto Rico puede ser más descentralizado y darles a las comunidades la habilidad de seguir con servicio eléctrico cuando los huracanes afectan la red”, estableció.

Recomendaciones por escrito

Para formalizar su visión sobre el presente y futuro energético de Puerto Rico, Krupp le envió una carta a Biden, el pasado 23 de diciembre, con varias recomendaciones.

Entre las sugerencias, resaltó que, en la parte de energía del paquete de estímulo económico anunciado por el mandatario –de $1.9 billones (“trillions”)–, se provean fondos para apoyar la energía “limpia y resiliente” y los empleos en la isla. Las partidas deben estar dirigidas a aumentar la eficiencia energética y reducirles las facturas a las familias de bajos y medianos ingresos a través de “programas probados” de climatización de hogares.

Igualmente, deben destinarse fondos para que la generación sea más distribuida, por ejemplo, instalando placas solares en los techos y baterías de resguardo. Según Krupp, este tipo de proyectos “mejoran la resiliencia en las comunidades y la confiabilidad de la red”.

Añadió que, al permitir la integración de recursos energéticos distribuidos, Puerto Rico estará mejor posicionado para alcanzar la meta –establecida por ley– de 40% de generación con fuentes renovables para 2025 y 100% para 2050.

Por otro lado, creo que es inaceptable que el dinero de FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) para la recuperación después del huracán María no se ha desembolsado en su totalidad todavía. Otras partes de Estados Unidos que se vieron afectadas por eventos naturales ya recibieron sus fondos, pero el hecho de que en Puerto Rico solo están teóricamente disponibles es inaceptable”, dijo Krupp, quien urgió a Biden a “acelerar el ritmo” de la reconstrucción.

Otras recomendaciones fueron incluir a Puerto Rico en las prioridades del Departamento de Energía federal, proveer asistencia económica y técnica a las islas municipio de Vieques y Culebra para el desarrollo de sistemas renovables, apoyar mediante subvenciones (“grants”) los proyectos de resiliencia de organizaciones sin fines de lucro, y crear el Banco Verde de Puerto Rico (“Green Bank”).

Los “green banks” ya han sido desarrollados en otras jurisdicciones y consisten en fomentar la inversión privada en proyectos de energía limpia. No usan subvenciones, sino financiamiento con la expectativa de recuperar la inversión en un período determinado. Por tanto, se enfocan en mercados en los que existe dicho potencial de recuperación, explicó, por su parte, Dan Whittle, director senior de las iniciativas del Caribe del EDF.

Krupp terminó su carta a Biden reiterándole que, “después de años de negligencia (de la administración Trump)”, su mandato puede brindarles a los puertorriqueños “el apoyo que merecen y necesitan para recuperarse del huracán María y otros desastres naturales, así como para construir una economía sostenible y justa impulsada por una energía limpia e infraestructura resiliente”.



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