Cabo Cañaveral, Florida — Una nave espacial de NASA a más de 320 millones de kilómetros ha recogido muestras de un asteroide en una cápsula que las traerá a la Tierra, aunque ha perdido parte de la valiosa carga, dijeron científicos el jueves.

Los controladores de vuelo adelantaron la operación crucial después que parte de los escombros se derramaron en el espacio la semana pasada.

La nave Osiris-Rex recogió piedras y otros trozos del asteroide Bennu el 20 de octubre, al rozar la superficie con su brazo robot y recoger lo que hubiera. La recolección fue tan grande —de cientos de gramos— que algunas rocas quedaron trabadas en el borde del contenedor que no pudo cerrarse, lo que permitió que se perdiera parte de la carga.

Lo que queda permanecerá en la vecindad de Bennu hasta marzo, cuando se produzca la alineación correcta del asteroide con la Tierra. Osiris Rex partió desde Cabo Cañaveral en 2016, y las muestras llegarán a Tierra en 2023.

Es la primera misión estadounidense de recolección de muestras de un asteroide. Japón lo hizo en dos ocasiones y prevé que las muestras más recientes arribarán en diciembre.

Bennu es rico en carbono y se cree que contiene los elementos primarios del sistema solar. Los restos permitirán explicar cómo se formaron los planetas de nuestro sistema solar hace miles de millones de años y cómo apareció la vida en la Tierra. Los escombros también mejorarán las probabilidades, dicen los científicos, si una roca fatal se dirige hacia la Tierra.

Bennu, una roca negra más grande que un rascacielos, podría acercarse peligrosamente a la Tierra en la próxima década. Las probabilidades de que se estrelle en nuestro planeta son de una en 2,700. La buena noticia es que si bien el impacto será fuerte, no destruirá el planeta.



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