La Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, en inglés) anunció este jueves un proyecto de investigación para presentar una herramienta con la que se hará un mapa sobre la presencia de radón en comunidades de Puerto Rico.

El radón es un gas radiactivo cancerígeno invisible e inodoro, presente en la naturaleza, que se halla en suelos, rocas subyacentes y aguas subterráneas.

Mediante comunicado de prensa, Pete López, administrador regional de la EPA, indicó que el proyecto expandirá aún más los datos disponibles sobre el riesgo del radón y ayudará a cuantificar su riesgo en la isla.

“Hacer que se someta a prueba su hogar es la única manera eficaz de determinar si usted y su familia están expuestos a altos niveles de radón”, dijo López.

“Este año, la EPA está iniciando una estrategia enfocada en la prevención para proteger a las comunidades de Puerto Rico contra el riesgo del radón a través de iniciativas de educación, pruebas y medidas de remediación. El proyecto ayudará a identificar oportunidades para que el gobierno de Puerto Rico y los funcionarios locales ayuden a los residentes a entender el radón y su riesgo potencial, haciendo participar a los miembros de la comunidad para prevenir el riesgo de exposición a fin de proteger mejor su salud”, agregó.

En el comunicado, se explicó que el radón puede infiltrarse a través de aberturas en los pisos o paredes y acumularse en el aire interior de los hogares, escuelas y edificios de oficinas, presentando potencialmente un peligro grave para la salud. No se encuentra bien definida la extensión del radón en Puerto Rico, lo que limita la capacidad del gobierno local para implementar programas que reducirían sus riesgos.

Los métodos tradicionales para efectuar las pruebas de radón requieren tener acceso a un laboratorio certificado para el análisis. López resaltó, sin embargo, que las comunidades de Puerto Rico no tienen acceso a estos laboratorios. Asimismo, los métodos típicos no son factibles logísticamente en la isla.

Indicó, por lo tanto, que el proyecto de la EPA ofrecerá capacitación a los miembros de las comunidades para medir los niveles de radón utilizando nuevos dispositivos electrónicos que no se ven afectados por el clima húmedo ni por la inestabilidad eléctrica isleña.

López resaltó que, como parte del proyecto, se reclutarán estudiantes voluntarios y miembros de la comunidad en siete municipios –que estuvieron en la ruta del huracán María– para medir los niveles de radón, aportando así un mapa que muestre los puntos álgidos potenciales de este gas para apoyar las estrategias de mitigación.

Un segundo proyecto, titulado “Expandir la escala de las mediciones y las técnicas de mitigación del radón en Puerto Rico”, avanzará los esfuerzos a una segunda fase enfocada en pruebas adicionales en más pueblos, mediciones de verificación en las residencias y otros inmuebles sometidos a prueba.

Incluirá, además, opciones piloto de mitigación del radón que estén específicamente diseñadas para las condiciones climáticas y las técnicas de construcción de casas en el Caribe, dijo López.

El administrador regional concluyó diciendo que los resultados combinados de ambos proyectos ayudarán a generar la capacidad de responder a los riesgos potenciales del radón en Puerto Rico y servirán para sentar las bases de un compromiso futuro acerca de este gas en el Caribe.



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