Aún incrédulos ante lo ocurrido, investigadores de la Universidad de Puerto Rico en Humacao (UPRH) y de la comunidad científica hicieron este jueves un llamado a la ciudadanía a firmar una nueva petición de acción ante la Casa Blanca para la reconstrucción del Observatorio de Arecibo, cuya plataforma colapsó brutalmente hace dos días, marcando el final del histórico radiotelescopio.

“Lo que se busca es que se reconstruya el radiotelescopio de Arecibo. Los exhorto a que, por favor, firmen esa petición y lo compartan a sus amigos y familiares”, afirmó la doctora Desireé Cotto, catedrática asociado del Departamento de Física y Electrónica de la UPRM, y coordinadora del Observatorio Astronómico de Humacao, durante un conversatorio virtual llevado a cabo hoy.

Cotto reconoció que existe malestar en la comunidad científica, ante lo que describen como una “falta de acción y de tomar el asunto con la prioridad que merecía” de parte de la Fundación Nacional de las Ciencias (NSF, en inglés), principal responsable del Observatorio de Arecibo, para evitar lo que finalmente ocurrió el martes.

La científica también criticó el hecho de que la NSF determinara -previo al colapso- demoler la estructura debido a la magnitud de los daños y al riesgo que representaba los trabajos de reparación para la seguridad de los trabajadores.

“Si es por un riesgo que presenta a los humanos, entonces NASA debería cancelar sus programa de exploración espacial. Si no corremos riesgos, no tendríamos hoy ese gran programa de exploración espacial. Creo que sí había gente dispuesta a correr un riesgo por salva esa estructura”, manifestó, al señalar que el asunto merecía una mayor prioridad y que, ahora, la esperanza está cifrada en la reconstrucción.

El colapsado radiotelescopio consistía de un plato reflector de 1,000 pies de ancho y un domo gregoriano o plataforma de instrumentos, de 900 toneladas, que colgaba a 450 pies de alto. La plataforma estaba suspendida por cables de soporte conectados a tres torres. Dos de esos cables habían colapsado primero, el 10 de agosto y 6 de noviembre, comprometiendo la estabilidad de la estructura, de modo que, ante la determinación de la NSF, era solo cuestión de tiempo para que ocurriera el colapso.

Previo a la nueva petición de firmas, hubo un primer esfuerzo convocado el 21 de noviembre, dos días después de que se anunciara la determinación de la NSF, que reclamaba una nueva evaluación y estabilización del radiotelescopio. Esa petición ya alcanzaba 67,148 firmas, de las 100,000 necesarias para una expresión de la Casa Blanca, pero el colapso llegó primero.

“Queríamos salvar el observatorio, no queríamos construir uno nuevo, como ahora vamos a tener que hacer”, afirmó el doctor Marcos López, profesor de la UPR en Humacao y gerente de investigaciones de Fideicomiso de Salud Pública, adscrito al Fideicomiso de Ciencias, Tecnología e Investigación.

Andy López, graduado de Física de la UPRH y estudiante doctoral de astronomía y ciencias planetarias en la Universidad del Norte de Arizona, relató que diferentes grupos de la comunidad científica ya se se organizan para el desarrollo de ideas en torno a un nuevo telescopio.

“Es sin duda alguna una pérdida que para nosotros los puertorriqueños no se puede monetizar. Ahora vamos a buscar alternativas para que de una forma u otra podamos reconstruir esta facilidad”, expresó.

Hay pesar y preocupación, además, por las investigaciones tanto de estudiantes graduados como subgraduados que se quedan ahora en suspenso, tras el colapso de su principal herramienta científica de trabajo. Eso se añade a un sinnúmero de hitos que colocan al Observatorio de Arecibo en un lugar único en la astronomía y las ciencias planetarias.

“Es uno de los patrimonios científicos que tenemos, no solamente en Puerto Rico, sino a nivel mundial. Teníamos el radiotelescopio más sofisticado del mundo”, subrayó López. “Ojalá que podamos tener nuevamente el observatorio con nosotros”.

Los investigadores explicaron que había una gran cantidad de proyectos que continuamente se llevaban a cabo en el Observatorio, inclyendo sobre astrofísica, estudios de los asteroides, los planetas, las lunas, la atmósfera, así como proyectos únicos de defensa planetaria. “Arecibo observaba más de 100 asteroides cercanos a la Tierra al año”, relató Cotto. Estas observaciones fueron descritas como “vitales para misiones espaciales”.

“Se siente un gran vacío al perder esa joya, porque ahí estaba nuestra historia, nuestra esencia y nuestro legado. Duele, porque ahí nacían y se realizaban sueños”, manifestó Gabriela Espinosa, estudiante de bachillerato en Física Aplicada a la Electrónica.



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