El estreno de “Unhinged”, que comienza a exhibirse en los cines de Puerto Rico esta semana, sería mucho menos problemático de no tener a Russell Crowe en el rol principal.

Son muy pocos los actores a los que se les puede adjudicar una filmografía libre de algún desastre cinematográfico. Aún así, resulta deprimente que este sea el material que se le está ofreciendo al actor australiano que inició su carrera interpretando a un neo nazi en la película “Romper Stomper” y que ganó el Oscar de Mejor Actor por su interpretación en “Gladiator”.

No hay nada malo en un poco de entretenimiento desechable, pero el problema con “Unhinged” es que Crowe trata de inyectar su interpretación con una humanidad realista que el resto del filme simplemente no apoya. Esta pretensión se convierte en un obstáculo que es imposible de ignorar en las secciones que abandonan cualquier tipo de lógica y credibilidad para generar suspenso barato, acción genérica y violencia gráfica.

Se podría especular que la razón por la cual el personaje de Crowe en este filme no tiene nombre es porque representa al hombre promedio que ha llegado al límite de su salud mental. El problema es que la primera secuencia de la película descarta esta posibilidad mostrando que estamos ante un psicópata violento que enfoca su primer arranque de violencia misógina hacia su ex-esposa.

Su próxima victima es “Rachel” (Caren Pistorius) una madre soltera que comete el error de tocarle bocina al personaje interpretado por Crowe.

El resto de la trama es tan inverosímil que logra que los guionistas de la secuela de “Friday The 13th: Jason Takes Manhattan” parezcan genios incomprendidos.

Aunque no se pueda decir con certeza que “Unhinged” sea una de las peores películas en estrenar este año, el que Russell Crowe le de todo a este rol resulta ser algo que neutraliza cualquier encanto visceral que podría haber tenido esta película.



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